Conflictos entre francófonos y flamencos en la raíz de la crisis belga
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Los conflictos entre las dos mayores comunidades de Bélgica, la flamenca y la francófona, están en el origen de la crisis en que se encuentra actualmente el país, tras la dimisión del primer ministro, Yves Leterme:
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- Descentralización del Estado – Los partidos de la región de Flandes quieren reformar el Estado federal y dar más competencias a las regiones, a lo que se oponen los de la región de Valonia, una zona más deprimida económicamente que teme quedar en desventaja y perder la solidaridad de sus vecinos del norte.
Los partidos flamencos, y en primer lugar la formación de Leterme, habían condicionado la supervivencia del Gobierno federal a la conclusión, antes del 15 de julio, de un acuerdo sobre una nueva descentralización del Estado.
- El distrito electoral Bruselas-Halle-Vilvoorde (BHV) – Este asunto enfrenta desde hace más de cuarenta años a flamencos y francófonos y también formaba parte del acuerdo que tenía que alcanzar Leterme antes del 15 de julio.
BHV engloba a la capital del país y a 35 municipios flamencos de la periferia en Flandes, donde la única lengua oficial es el neerlandés, aunque algunos de ellos tienen una importante población francófona y seis de ellos tienen alcaldes francófonos.
Mientras en Flandes sólo se puede votar a listas flamencas y en Valonia a francófonas, los residentes de BHV pueden optar entre ambas.
Desde la formación de BHV en 1963, los partidos flamencos han insistido en la escisión del distrito con el argumento de que la situación no era constitucional.
En mayo de 2003, el Tribunal Constitucional sentenció que los flamencos tenían razón y dio al Gobierno cuatro años para solucionar el conflicto, plazo que terminó poco después de las pasadas elecciones en junio 2007.
Los flamencos quieren solucionar la situación anticonstitucional mediante la escisión del distrito, procurando que solo los residentes de la capital -la tercera región autónoma, de estatuto bilingüe- pueda elegir entre las listas flamencas y las francófonas.
Por su parte, los francófonos -que perderían muchos votos si se divide BHV- piden que se amplíe el territorio bilingüe de Bruselas, pero los flamencos no quieren ceder territorio a Valonia.
- Corredor Bruselas-Valonia – En las discusiones sobre la reforma del Estado, los francófonos plantearon la creación de un ‘corredor’ que uniera a Bruselas con la región francófona de Valonia, ya que la capital está rodeada de territorio flamenco -una franja muy delgada en el sur.
Sin embargo, la negativa de los flamencos, que se oponen de forma total a perder territorio, bloqueó esa posibilidad.
Aunque Bruselas es una región autónoma, se da la paradoja de que la región de Flandes tiene en esta ciudad su capital y las sedes del Parlamento y del Gobierno regionales.
- El ‘código de la vivienda’ – En diciembre de 2006 el Gobierno flamenco aprobó un ‘código de la vivienda’ que exige a los aspirantes a alquilar una vivienda social demostrar su disposición a estudiar la lengua oficial, el neerlandés.
Los francófonos acudieron a la Corte constitucional y a la Comisión Europea porque, según ellos, la medida era discriminatoria.
La semana pasada, el Tribunal rechazó su petición de anular el ‘código de vivienda’ al juzgar que no discrimina a un grupo minoritario, mientras que la CE aún no se ha pronunciado.
Desde la instalación del código varios municipios flamencos han impuesto medidas parecidas pero más radicales, como Vilvoorde, un municipio flamenco al norte de Bruselas que exige a los futuros propietarios de quince viviendas sociales que demuestren mediante un examen que hablan neerlandés.
Otro ejemplo es el municipio de Zaventem, en la periferia de Bruselas, que desde el pasado diciembre sólo permite comprar terrenos en su territorio a personas que sepan hablar neerlandés o lo estén estudiando.
Los francófonos interpretan estas medidas como discriminatorias.
Fuente: http://actualidad.terra.es